26 DE SEPTIEMBRE DÍA DE LA BANDERA
El 26 de septiembre de 1860, el doctor Gabriel García Moreno adopta el Tricolor Gran colombiano y el Viejo Luchador, Eloy Alfaro, el 7 de noviembre de 1900, auténtica y nacionaliza nuestra Bandera con los colores amarillo, azul y rojo en franjas horizontales, con una latitud doble de estos colores y su uso oficial con el Escudo de Armas en el centro del Pabellón. Posteriormente, desde 1955 se estableció el 26 de septiembre como Día de la Bandera Nacional.
Entre
los distintivos o símbolos tenemos la bandera, sagrado tricolor en
el que bebemos el néctar del fuego de los esfuerzos; en el que
saludamos a la integridad territorial, a las glorias nacionales, a la
soberanía del estado, a la angustia arrodillada que ora por remediar
y vencer el dolor, en fin, al esfuerzo cotidiano que modela el
porvenir del país.
Desde
el año de 1856, después del “urbanismo”, la nación vivió
períodos de levantamientos y conspiraciones, de problemas limítrofes
y violencia internas. Los bloqueos de 1858 a las costas ecuatorianas
por parte de ramón castilla, el gobierno provisional de 1859, los
episodios sangrientos posteriores, el proteccionismo floreano y otros
intentos extranjeristas, debilitaron la economía y el espíritu de
la patria.
El
presidente García Moreno, decretó como día de la bandera
el 2 de septiembre.
Pero más tarde por
decreto de 1955, se estableció el día de la bandera el 26 de
septiembre como
símbolo de reencuentro de fraternidad y esfuerzo ecuatoriano; bases
para un equilibrio político, social y cívico que hagan de la
nación, culminación de aspiraciones, fragua de virtud y vibración
de ideales.
El
origen esplendoroso de la bandera se remonta al ensueño cívico de
Francisco de Miranda y que se hace realidad con la sangre de los
héroes de agosto, con la sangre del 9 de octubre, del
24
de mayo,
con el eco revolucionario
del 6 de marzo.
en otras palabras, en la bandera se resume la historia de nuestra
patria.
De
sus colores nace el trabajo y la espiga, los deseos de limpiar la
tierra para sembrar la luz y la abundancia. Todo es amarillo en el
ecuatoriano que pone su esfuerzo tras de engrandecer a la patria
revistiéndola de progreso. Cuando los corazones arden de júbilo, el
cuerpo de la patria restablece con mirada de antorcha, queriendo
alumbrar a nuestras hermanas república de América.
Se
fortalece su simbolismo con el amarillo que refiérase a América y
al sol, el azul al atlántico que une Europa con nuestro continente
los mares ríos, lagos y el rojo que representa a la sangre que
derramaron nuestros héroes y “Madre Patria”.
En
sus colores nace el trabajo y la espiga, los anhelos por sembrar la
luz y la abundancia. Todo es amarillo en el ecuatoriano que vierte su
esfuerzo por engrandecer a la Patria, revistiéndola de progreso.
Cuando el corazón arde de civismo, el
cuerpo de la Patria tienen mirada de antorcha para
consolidar a las hermanas repúblicas de América.
31 DE OCTUBRE
DÍA DEL ESCUDO NACIONAL
"Los Símbolos de la Patria", publicado
por la Fundación Símbolos Patrios, con sede en Guayaquil, así como el libro
"La Bandera de la República del Ecuador 1830-2007" de autoría de
Eduardo Estrada Guzmán, señalan que el diseño artístico del escudo actual
pertenece al maestro Pedro Pablo
Traversari, afianzándose hasta que en 1916 fue aprobado por
el Ministerio de
Instrucción Pública.
31 de
octubre Día del Escudo de Ecuador (Historia completa)Como cada 31 de octubre,
conmemoramos el Día del Escudo Nacional, insignia que nos une y nos identifica
como ecuatorianas y ecuatorianos, mostrándonos en su composición la diversidad
y riqueza que nos caracterizan como país.
Este emblema nos recuerda que somos un pueblo
que ha luchado y ha sabido defender su soberanía con dignidad y viendo siempre
por la justicia social y la equidad, algo que hoy más que nunca ratificamos y
promovemos Durante 1900 en la Presidencia del general Eloy Alfaro el Congreso
Nacional determinó cuáles serían desde entonces nuestros símbolos patrios. El
actual y definitivo Escudo de Armas fue adoptado el 31 de octubre de 1900
En el artículo de su creación, se transcribe
la disposición de 1845, pero se añade, como única modificación, que se usen los
tricolores colombianos en lugar de las banderas bicolores, que tenía el Escudo
de Armas de esa época. Al final se mantuvo el Escudo diseñado por José Joaquín
de Olmedo, pero con el cambio de los colores de las banderas de la
independencia por las de la Gran Colombia y la dirección de la cabeza del
cóndor hacia la derecha.
Desde 1900 mantenemos el mismo Escudo de Armas
y apenas han transcurrido diez años, en que por disposición del Presidente de
la República, Rafael Correa Delgado, conmemoramos cada 31 de octubre, el Día
del Escudo Nacional. Cada uno de los elementos del Escudo Nacional tiene un
significado.
El
cóndor, con las alas desplegadas y levantadas en actitud de vuelo, simboliza la
energía y el esfuerzo.
Las
astas, cuatro en total y que coronan cada una de las banderas, se presentan
inclinadas con puntas metálicas romboidales.
La rama
de laurel, representa la gloria de la nación y la de olivo, la cultura de paz
de los ecuatorianos.
El sol
dorado, la riqueza de nuestros recursos naturales.
El
Chimborazo, es el volcán más alto del mundo de cuyas nieves perpetuas nace el
río Guayas.
El río
Guayas, el cual se ensancha progresivamente hasta ocupar toda la parte baja del
óvalo, determina la integración regional entre la Sierra y la Costa. Hacia los
costados de sus orillas se identifica una exuberante vegetación, expresión de
la agricultura nacional.
El
hacha, representa cada una de las fasces de los lictores romanos.
Los
signos del zodiaco, a la izquierda Géminis y Cáncer, a la derecha Aries y
Tauro, representan los meses de marzo, abril, mayo y junio en los que
ocurrieron importantes hechos que reafirmaron la nacionalidad ecuatoriana.
Banderas
tricolores, son cuatro: dos a cada lado del óvalo.
Caduceo,
coronado por dos alas y rodeado por dos serpientes, es atributo de Mercurio,
símbolo de la navegación y el comercio.
Buque a
vapor Guayas, el primero que se construyó en América del Sur, en 1841, en los
astilleros de Guayaquil. El buque tiene por mástil un caduceo.
6 DE DICIEMBRE FUNDACIÓN DE QUITO
Posteriormente llegaron los
incas Fue Rumiñahui (general de Atahualpa) quién en aquella época defendió las
tierras de los conquistadores españoles, sin lograr su objetivo.
Según historiadores el 28 de
agosto de 1534 la ciudad fue fundada por Diego de Almagro, en las cercanías de
la laguna de Colta, provincia de Chimborazo.
Finalmente la villa fue
establecida donde hoy es el centro histórico de Quito por Sebastián de
Benalcazar el 6 de diciembre de 1534.Cuando llegaron los españoles al
Tahuantinsuyo, el imperio inca estaba sumergido en una guerra civil provocada
por la pugna de poder entre Atahualpa y su hermano Huáscar
El primero defendía su hegemonía
desde Quito, el segundo desde Cuzco. Huáscar, indignado por la derrota, acepto
la muerte. Pero en el año de 1533, luego de pacificar el imperio, Atahualpa
aceptó una reunión con Francisco Pizarro, en la cual fue capturado y días
después asesinado por orden del español.
La conquista de los Andes septentrionales fue motivada principalmente
por el rumor de que en Quito se encontraba el tesoro de Atahualpa. Se formaron
dos expediciones, la de Pedro de Alvarado, desde Guatemala, y la de Sebastián de
Benalcázar procedente del sur. Fue éste último el que consiguió llegar primero.
Es así que el 6 de diciembre de 1534, se fundó la ciudad de San Francisco de
Quito en las faldas orientales del volcán Pichincha.
Cabe mencionar que según el historiador ecuatoriano Dr. Ricardo
Descalzi del Castillodice, la verdadera fundación de San Francisco de Quito fue
el 28 de agosto de 1534, en las cercanías de la laguna del Colta en la
provincia de Chimborazo, no por Sebastián de Belalcázar, sino por Diego de
Almagro. Siendo el 6 de diciembre el día en que se trajo el acta de fundación a
la actual ubicación de Quito, donde se inscribieron los civiles y los soldados
para asentarse en la nueva villa.
21 DE ABRIL
INDEPENDENCIA DE RIOBAMBA
El 21
de abril se conmemora la Batalla de Riobamba, combate liberado entre fuerzas
patrióticas y realista. El 21 de abril de 1822 se llevó a cabo una batalla en
Riobamba, entre las tropas realistas comandadas por Nicolás López y las tropas
independentistas dirigidas por Antonio José de Sucre.
En esta
fecha las tropas españolas fueron derrotadas por la fuerza patriótica con la
ayuda de algunos argentinos, quienes habían sido enviados por San Martín.
El 21
de abril de 1822 se llevó a cabo una batalla en Riobamba, entre las tropas
realistas comandadas por Nicolás López y las tropas independentistas
dirigidas por Antonio José de Sucre.
En
esta fecha las tropas españolas fueron derrotadas por la fuerza patriótica con
la ayuda de algunos argentinos, quienes habían sido enviados por San Martín.Luego
de la Revolución del 9 de Octubre de 1820, el
ejemplo de los patriotas guayaquileños fue seguido de inmediato en diferentes
ciudades, una de ellas Riobamba, que el 11 de noviembre se proclamó libre del
dominio español.
Desgraciadamente,
luego de la derrota sufrida por los Sucre en los campos de Huachi, el movimiento fue sofocado y la ciudad cayó
nuevamente bajo el dominio de los españoles.
Sucre
tuvo que retirarse a Guayaquil, pero al poco tiempo reorganizó su ejército e
inició nuevamente la marcha hacia el interior. Se trasladó entonces a Machala
para iniciar su campaña libertadora desde el sur, por Loja y Cuenca, pues pese
a que la ruta era más larga, Sucre consideró que de esta manera iría
protegiéndose las espaldas y arrinconando a los realistas hacia el norte, y
podría además reforzar su ejército con tropas enviadas por San Martín, tal cual
sucedió en Saraguro, donde el 9 de febrero sus fuerzas recibieron el importante
respaldo de tropas auxiliares venidas del Perú al mando del Gral. Santa Cruz, y
de los Granaderos a Caballo de San Martín, de la Argentina, al mando del Cdte.
Juan Levalle.
Pudo
así, el 21 de febrero, entrar en Cuenca sin luchar, debido a que el comandante
español Tolrá, a cargo de la guarnición de esa ciudad, reconociendo la
superioridad y decisión de los patriotas, abandonó la ciudad y se replegó hacia
Riobamba.
La
lucha se inició en la actual calle llamada “Argentinos” y en la Plaza de Villa
María, y terminó con un feroz enfrentamiento en las llanuras de Tapi (razón por
la que a esta batalla se la llama equivocadamente con ese nombre), entre las
caballerías realista y patriota, cuyos escuadrones, de uno y otro bando,
hicieron prodigios de valor y heroísmo.
Fue
tal el fragor de la lucha entre las caballerías, que la infantería de ambos
ejércitos suspendió la acción en los lugares circundantes para contemplar
emocionados la homérica batalla, en la que se cubrió de gloria el bravo
comandante argentino Juan Lavalle, al mando de su batallón de “Granaderos a
Caballo de San Martín”, integrado por veteranos argentinos y chilenos. Sucre
cambió de estrategia luego de Huachi
para liberar a Quito,
e inicio su campaña desde el sur de Guayaquil en Machala, a donde había
transportado por mar a su ejército desde fines de enero de ese año. Luego de
reorganizar sus fuerzas, marchó hacia Cuenca
el 21 de febrero,
y al no encontrar a los realistas en esa ciudad siguió con su ejército la
marcha y su caballería los alcanzó el 21 de abril en Riobamba.
Riobamba
no nació con alma de esclava. Desde la primigenia de la antigua Liribamba, fue
libre e imponente, como esas gigantescas esculturas de roca y nieve que se
convirtieron en sus dioses y protectores. Fue soberana y buscó incansablemente
su libertad , Fue independiente, autónoma, para dejar aflorar el talento, la
belleza, el valor, el arrojo, la inteligencia de sus hombres y mujeres.
Y a
pesar de sus múltiples caídas, se levanta y sigue adelante enfilando “su
esquife hacia lo alto” para hacer blanco en el sol. Lo
hizo con otros terremotos que removieron su tierra milenaria; y aún con el
abatimiento de haber perdido todo, también resurgió del movimiento telúrico más
espantoso de todos los tiempos, el de aquel 1797.
La
pujanza y la fuerza de los riobambeños se pusieron nuevamente de manifiesto
para alzarse victoriosos sobre las adversidades.
Lo
demuestra la predisposición de ánimo y la participación activa en las guerras
por conseguir la independencia del coloniaje español.
24 DE MAYO DE 1822
BATALLA DE PICHINCHA
El 24 de mayo, los
ecuatorianos conmemoramos el día de nuestra independencia. Nuestro país nació
aquel día de 1822 de las entrañas del pueblo más humilde, de las manos de los
sembradores, del pensamiento libertario de los maestros, de los esfuerzos de quienes
siembran el trigo, de mujeres, niños, todos quienes amamos esta tierra. La
libertad se fue forjando a pulso, en la búsqueda constante de la justicia; se
formó con el ideario del Libertador Simón Bolívar, que pensaba en siglos y
miraba en continente; se constituyó heroico de batalla en batalla, bajo la
dirección del Mariscal Antonio José de Sucre.
Aquel 24 de Mayo de 1822;
las tropas realistas esperaban en sitios estratégicos la llegada de Sucre, se
habían apostado para emboscar a los patriotas, los aguardaban con la artillería
lista y con su evidente superioridad numérica planificaban arrasar con las
tropas libertarias que avanzaban decididas a romper el yugo servil que sufrimos
por más de trescientos años. Esas tropas nuestras, contaban con informantes en
cada poblado, con miles de ojos que anticipaban los escenarios de guerra y con
miles de bocas que susurraban las posiciones del enemigo.
El ejército republicano llegaba armado de esperanzas.
Alrededor de 3 mil hombres estuvieron al mando del general Antonio José de
Sucre. Del otro lado, en cambio, los que defendían la explotación y el miedo,
al mando de Melchor Aymerich, apostados en El Panecillo y otros sitios
estratégicos de Quito.
Cuando el Mariscal de Ayacucho se aprestaba a subir a Quito,
fue el pueblo el que le señaló la ruta, al descubrirle un camino milenario, el
sendero de nuestros ancestros que se llamaba “culunco”.
Era tanta la confianza que tenía el pueblo en Sucre y en sus
intenciones, que le abrieron el secreto de este paso por las montañas, tan
estrecho que ningún caballo podía aventurarse, ningún cañón podía pasar por
allí; era un camino hecho a mano por el pueblo, por el que transitaron los
libertadores hasta el Pichincha glorioso, para conseguir la victoria por
sorpresa.
A las doce del día bajo un sol resplandeciente, los soldados
de la libertad en la cima del Pichincha, a más de 3000 metros de altura, dieron
el grito de victoria. La victoria fue de Sucre, la cual fue completada con la
capitulación que el jefe patriota conce dió al Mariscal Aymerich el 25 de mayo
del mismo año.


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